El Miraflores de los años cincuenta, cuadro a cuadro

Cuando conduce por la calle principal de Miraflores, Antonio Rosero deja de ser un hombre de tupida barba, y vuelve a ser un niño. El barrio al que llegó en los años sesenta, no es igual al de sus recuerdos, pero al recorrerlo, el ingeniero civil aún encuentra vestigios de su infancia; las calles compactadas, el terreno baldío donde jugaba béisbol con sus amigos, incluso el árbol que plantó a los ocho años, aún están ahí. A María Luisa Jiménez aún la sorprende la larga hilera de negocios que cubre la ciudadela de inicio a fin. Cuando arribó, en 1957, solo había tres casas y nadie podía imaginar cómo el sitio florecería y cambiaría. Hoy a sus 85, ve pocos vestigios del barrio que conoció en su juventud. Uno de los más emblemáticos era “La araña”, una enorme casa donde vivía la familia Lebed, cuyo padre, Fernando, fue el encargado de desarrollar el proyecto urbanístico. Por aquel entonces, cada casa, de la veintena que se construyó en esos primeros años, valía entre 125 y 180 mil sucres (entre $ 4 y $ 8), valor que sus antiguos moradores recuerdan con pícaras sonrisas. La clásica vivienda se transformó en la Universidad Casa Grande. La historia del inmueble y del barrio, atrajo a un grupo de estudiantes, quienes decidieron hundirse en la historia para recuperar el Miraflores de antaño…

FECHA:2017-05-19
MEDIO:Expreso
UBICACIÓN:Guayaquil (SEGUNDA SECCIÓN)
SECCION:Guayaquil
CIUDAD:Guayaquil