El método escolástico y su incidencia en la enseñanza.

marzo 17, 2022
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Por Xavier A. Calderón Tapia*

Bruner (citado en Aravena, 2011), en su primera antinomia, postula, por un lado, que la formación que se le da a los jóvenes permite la reproducción ideológica y el mantenimiento de la cultura que se desea conservar; y, por otro lado, que la educación es un instrumento para la realización individual que incide críticamente sobre el entorno.

Precisamente, en esto último radica la importancia de la aplicación del método escolástico como recurso pedagógico en el nivel de pregrado, pues, aunque muchos docentes universitarios se esmeren continuamente en la aplicación de nuevos métodos, estrategias y técnicas de enseñanza, la mayoría de sus estudiantes someten su participación en clases a la obtención de una nota o calificación para aprobar el año lectivo y, finalmente, conseguir su título universitario (Passailague, 2019). Esto se debe a que, aunque tengan la información al alcance de un clic y, a pesar de haber transitado, de la cultura del libro a la del internet, “son generaciones más superficiales, con menos capacidades cognitivas y con peores resultados académicos” (González, 2018, párr. 35).

El método escolástico

El término “escolástico” proviene del latín scholasticus, que traducido es “el que enseña o estudia en la escuela” (Cortés & Martínez, 1991, citado en La escolástica, s. f.; párr. 1). Fue muy empleado en la enseñanza en las universidades desde la Baja Edad Media hasta la Edad Moderna. Ha sido retomado desde el siglo XIX hasta la actualidad por los neoescolásticos, quienes desde el siglo XX se denominan neotomistas “expandiéndose por todo el mundo, arrojando resultados muy positivos” (Uriarte, 2019, párr. 27).

La aplicación del método escolástico permite desarrollar competencias y habilidades cognitivas muy elevadas académicamente, sobre todo produce, crea e innova ideas al defender intelectualmente su propia tesis, negando con argumentos válidos la postura contraria, puesto que, al ser la estructura de la argumentación el ataque, la defensa y el contraataque, se rechaza “la disputa ociosa, el verbalismo, el uso sofista del lenguaje o el acaloramiento dialéctico” (Vergara, 2018, párr. 16).

Estructura del método escolástico

Se encuentra dividido en tres etapas de aprendizaje que se profundizan a continuación.

  1. Tesis o pregunta con base en una problemática actual, cuyo tema guarda relación con el currículo o programa de estudios universitarios. De vez en cuando, son los estudiantes quienes proponen el tema o una interrogante que desean tratar o aclarar.

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  1. Lectio (lección-lectura), que comienza con la introducción, en la cual se presenta a un autor y se detalla su intención al escribir esa obra, junto con breves datos biográficos. Luego se explica la lectura a través de tres etapas: 1) littera, en la cual se lee y explica las frases contenidas en ella; 2) sensus, donde se interpreta los conceptos leídos en la littera; y 3) sententia o fase de la explicación doctrinal de la lectura.

  1. Disputatio (discusión-debate), que es un debate de argumentos y contraargumentos, a manera de discusión organizada sobre un esquema dialéctico. Tanto el docente como los estudiantes plantean preguntas o problemas, con el fin de ser discutidas, resueltas y sistematizadas (Adictos a la Filosofía, 2017).

También, en cualquiera de estas fases, ya sea el docente como los estudiantes, pueden plantear cuestiones o inquietudes, denominadas questio, que cuenta con la ayuda de la lógica aristotélica y eleva “(…) la capacidad de la razón a posiciones de autonomía desconocidas hasta entonces” (Vergara, 2018, párr. 35).

En conclusión, el método escolástico promueve la innovación intelectual y la creatividad académica, y conduce a mejorar el uso de las palabras de manera oral y escrita. Además, según Aristóteles, en esta práctica de la argumentación y contraargumentación muchos estudiantes desarrollan valores, principios y virtudes, lo que les convertirá en spoudaios, es decir, en personas sabias, decentes, reflexivas, honestas, cumplidas, confiables y sinceras; sensatas, valientes, sociables, buena amiga; “alguien que se ama a sí mismo, pero que ejecuta ese amor en la práctica de la virtud (…)” (Reece, 2018, párr. 3).

Referencias

Adictos a la Filosofía. (24 de agosto de 2017). ¿FILOSOFÍA EN LA EDAD MEDIA? ► Lo que NO te Cuentan (Explicado FÁCIL)

. YouTube. https://bit.ly/3hbVDRP

Aravena Domich, M. (2020). Antinomias Jeromi Bruner. Recuperado el 18 de junio de 2020 https://bit.ly/3b1KHC9

La Escolástica. (s. f.). Recuperado el 15 de junio de 2020 de https://bit.ly/3tiogiG

González, P. (18 de abril de 2018). Reseña: para qué han servido los libros. Agora de Historia y Opinión. Recuperado el 15 de octubre 2019 de https://bit.ly/3eWLhlQ

Passailague R. (5 de octubre de 2019). La Universidad y los PhD. El Telégrafo

Reece, A. (21 de marzo de 2020). Spoudaios. El Universo. https://bit.ly/3nLk4Xv

Uriarte, J. (2 de diciembre de 2019). Escolástica. Características. Recuperado el 20 de agosto de 2020 de  https://bit.ly/3gWa7oK

Vergara Ciordia, J. (9 de octubre de 2018). ¿Qué es el método escolástico? Nueva Revista. Recuperado el 15 de abril 2019 de https://bit.ly/3b1NrzC

* Egresado de la maestría en Educación con énfasis en Investigación e Innovaciones Pedagógicas de la Universidad Casa Grande. Licenciado en Ciencias de la Educación con mención en Historia y Geografía de la Universidad Estatal. Coordinador de la Sociedad de Investigaciones Pedagógicas Innovar SIPI. Docente de Filosofía en bachillerato.

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