La globalización: las antiguas y nuevas guerras.

diciembre 29, 2021
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Por María Alejandra González*

Considero que la globalización es la principal causante de las ‘nuevas guerras’, debido a que ahora existen más formas en las que dos países pueden entrar en conflicto; por ejemplo, ejercer un control de los recursos naturales, crear niveles de desigualdad, generar conflictos por motivos étnicos, religiosos, raciales; por el avance científico, tecnológico y nuclear, pero, sobre todo, también puede darse por asuntos en el ámbito económico.

Es necesario tomar en cuenta que lo mencionado difiere de las guerras antiguas, en las que el principal componente era el sentido bélico y el concepto de guerra en su estado más puro y duro. Tal como establece Bauman (1998), la globalización y los nuevos estados de guerra generan incertidumbre y, ante esto, producen una sensación de impotencia; ya que, dado el avance tecnológico, cualquier hecho que ocurra en una zona del planeta, por desconocida o pequeña que sea, se conocerá rápidamente en el resto del mundo.

Por lo anterior, el presente trabajo pretende desarrollar y analizar cuáles son las diferencias entre las nuevas guerras con las antiguas, y de qué manera la globalización ha contribuido a marcar mucho más dichas desigualdades.

Las guerras que se daban en las décadas anteriores tenían un componente más arraigado al campo ideológico-religioso que las actuales; y esto debido a que, con la globalización, es posible evidenciar que la naturaleza de la guerra ha cambiado y ahora el centro de todo radica en la concentración del poder, sobre todo el económico. Esta lucha por quién posee la hegemonía, gracias a la globalización, trajo consigo la presencia de varios actores no estatales que en las guerras antiguas no existían, o no se presentaban con la fuerza que ahora tienen.

Los billonarios, las ONG, las multinacionales, los grupos terroristas, las iglesias de distintas religiones, los mercenarios y los grupos o colectivos, son solo algunos ejemplos de los actores no estatales presentes en la actualidad y que, de acuerdo a Bitar (2006), son los que determinan el curso de acciones de otros actores relevantes, y, más allá de eso, las decisiones políticas de un Estado como tal.

Ante lo mencionado, es importante examinar que hoy en día se puede catalogar a una guerra como una ‘tensión’ o un ‘conflicto’ y no como una guerra per se que, más allá de generar una distinta interpretación ideológica, puede ser porque se realiza en el marco de paz y seguridad de las Naciones Unidas. Además de que todo se lleva a cabo bajo un marco de ‘respeto’ ante los otros miembros de la comunidad internacional, cuyo trato diplomático permite que existan más posibilidades de generar resoluciones pacíficas.

Siendo así, las tensiones persistirán entre dos o más Estados, y es muy probable que, por consiguiente, continúe existiendo una constante incertidumbre que no desaparecerá, pues, como se mencionó anteriormente, todo se encuentra arraigado al uso del poder. Es por esto que a veces los politólogos catalogan a algunos Estados bajo el efecto bandwagon[1], por decantarse al Estado más dominante y, en tal sentido, el más estratégicamente conveniente.

A esto es necesario agregar que, a pesar de estar en un constante estado de conflicto a causa de la globalización y la teoría de los arcos dorados que establece Friedman (1999, citado en Gamero, 2014), difícilmente dos Estados internacionalmente reconocidos como “democráticos” entran en guerra. Siendo así, es necesario destacar y tomar como punto de partida el análisis de los posibles escenarios, una vez analizados los actores y la situación de tensión como tal.

Finalmente, considero que, así como una guerra puede transformar e influir tanto en dos o más Estados, también es capaz de afectar la vida de los individuos que componen esos Estados. El auge de la globalización puede encontrarse en nuestra vida cotidiana y, ante esto, resulta imprescindible tomar en cuenta la importancia de la globalización en las nuevas guerras; con el fin de comprender a profundidad por qué los conflictos de hoy se diferencian a los de ayer, y de qué manera esto definirá el futuro de los conflictos dentro del sistema internacional.

Referencias

Bauman, Z. (1998). La globalización: consecuencias humanas (2.a ed.). Fondo de Cultura Económica.

Bitar, S. (2006). Cuando los actores no estatales sí importan. Colombia Internacional, (63), 190-197. http://www.scielo.org.co/xpdf/rci/n63/n63a10.pdf

Gamero, A. (5 de octubre de 2014). La globalización y la teoría de los arcos dorados. La piedra de Sísifo. https://bit.ly/3gdj64l

En Relaciones Internacionales se refiere, de acuerdo a Rocha y Morales (2008) en su artículo El Sistema Político Internacional de post-Guerra Fría y el rol de las potencias regionales mediadoras. Los casos de Brasil y México, “cuando los Estados de menores capacidades estiman que los beneficios por apoyar a una potencia mundial o a una potencia media-coadyuvadora exceden los costos derivados de la oposición o de la no-cooperación”.

* Estudiante en proceso de titulación de Ciencias Políticas de la Facultad de Administración y Ciencias Políticas de la Universidad Casa Grande. Estudiante de 7º semestre de Derecho en la Universidad de Guayaquil. Fundadora de Aprendiendo desde Casa y asistente de Gerencia en Corporación Noboa.

 

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